Mientras el cantábrico dormía, la costa mediterranea francesa ofrecía buenas condiciones para unos pocos que vieron el parte y se animaron, seis horas de tren y dos en coche valieron la pena.
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Mientras el cantábrico dormía, la costa mediterranea francesa ofrecía buenas condiciones para unos pocos que vieron el parte y se animaron, seis horas de tren y dos en coche valieron la pena.
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